El año pasado se concedieron 2.447 licencias para la rehabilitación de viviendas en Euskadi

El año pasado se concedieron 2.447 licencias para la rehabilitación de viviendas en Euskadi

El año pasado se concedieron 2.447 licencias para la rehabilitación de viviendas en el País Vasco. Esa es una de las principales consecuencias de un informe sobre la ‘Evaluación de la política de rehabilitación en Euskadi 2025’ que ha presentado consejero de Vivienda y Agenda Urbana, Denis Itxaso.

El informe confirma que la rehabilitación se ha consolidado como uno de los ejes estructurales de la política de vivienda en Euskadi, en un contexto marcado por un parque residencial envejecido, con más de 1,08 millones de viviendas y una antigüedad media cercana a los 49 años. Este escenario presenta importantes déficits estructurales: casi tres de cada diez viviendas no disponen de ascensor y las calificaciones energéticas más bajas (E, F y G) concentran en torno al 95% del parque edificatorio con información disponible. En este marco, en 2025 se han movilizado más de 148 millones de euros en inversión total en rehabilitación, resultado de la combinación de 36 millones de euros en subvenciones públicas y la inversión privada inducida.

Además, los datos de Inspección Técnica de Edificios refuerzan este diagnóstico: en 2025 se han registrado cerca de 60.000 ITEs, de las cuales algo más de la mitad identifican necesidades de intervención urgente, muy urgente o inmediata, lo que evidencia la dimensión del reto en términos de seguridad y habitabilidad..

El estudio también constata avances significativos en los objetivos del Plan Director de Vivienda, con 4.752 edificios rehabilitados, más de 7.300 hogares con mejoras de accesibilidad y más de 15.400 viviendas intervenidas con fondos Next Generation..

A pesar de los avances, el informe identifica retos clave como la necesidad de reforzar la rehabilitación integral, simplificar los procedimientos administrativos, mejorar el acompañamiento técnico a las comunidades de propietarios, avanzar en instrumentos financieros más adaptados y corregir desequilibrios territoriales en la distribución de ayudas. «La rehabilitación es una política de largo recorrido. Exige constancia, colaboración y una visión que vaya más allá del corto plazo. Pero su retorno es enorme: social, económico, ambiental y democrático», ha asegurado Itxaso.

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