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By 27 mayo, 2014 Leer más →

“Desde el inicio de la crisis en 2007, un 25% del tejido empresarial ha desaparecido”

Es presidente de Ascobi desde hace pocas semanas. ¿Cómo encara este nuevo puesto en unos momentos de grave crisis económica?

Efectivamente, el pasado mes de abril fui elegido Presidente de Ascobi por la Junta Directiva de la Asociación y espero, con mi desempeño, dar adecuada respuesta a la confianza que la Junta ha depositado en mi persona.

En estos difíciles momentos para el sector, debemos actuar con la mayor determinación y fuerza posibles en la defensa de los legítimos intereses de las empresas constructoras y promotoras ante las administraciones públicas y el conjunto de la sociedad. A nivel interno debemos continuar con la tarea de mejorar e incrementar  nuestros servicios y prestaciones para las empresas asociadas y  ampliar la base asociativa incorporando a nuevas empresas.

El Informe Ascobi 2013 dibuja un escenario desolador para el sector de la construcción. ¿Cuál está siendo el impacto real en las empresas del sector?

Sí, ciertamente la evolución negativa de la actividad en nuestro sector está batiendo records año tras año y alcanzando unos niveles tan bajos que ponen en cuestión la propia supervivencia del sector constructor vizcaíno y vasco por extensión.

El tejido empresarial del sector está muy afectado. La desaparición de empresas es una constante estos últimos años y las que sobreviven lo hacen en unas condiciones de, cada vez,  mayor precariedad. Pienso que, de no mediar un cambio significativo y rápido en la situación actual, el daño puede ser irreparable para nuestro tejido empresarial.

Con un descenso de los concursos públicos en Bizkaia del 41%, ¿qué alternativas puede adoptar la construcción dado este parón generalizado de las licitaciones públicas?

El año 2007 se licitó obra pública en Bizkaia por importe de 2.000 millones de euros, el año 2013  por importe de 300 millones de euros. Este brutal descenso progresivo de actividad en obra pública se añade al ya producido anteriormente en la edificación de vivienda.

Durante todo el periodo de crisis las empresas han adoptado todas las alternativas clásicas para afrontar un descenso importante de actividad en sus nichos de mercado tradicionales: ampliar mercado, diversificar actividades, mirar y actuar en el exterior y  reestructurarse internamente. Quizás no se ha trabajado lo suficiente en el campo de las fusiones y alianzas entre empresas para dotarlas de mayor fortaleza y dimensionamiento.

Según estas cifras, el descenso de la inversión pública acumulado desde 2007, fecha de inicio de la actual crisis, es del 85%. ¿Corremos el riesgo de que, aunque no se construyan nuevas infraestructuras, se llegue incluso a descuidar el mantenimiento de las existentes?

Esa es una cuestión que compete a las administraciones publicas con responsabilidad en la materia y pienso que actuarán con la exigencia requerida al respecto.

Tendemos a identificar inversión pública únicamente con grandes infraestructuras, pero no son más que una parte de las mismas. Una  parte significativa  de la inversión pública se refiere a obras de volumen menor que afectan fundamentalmente a ayuntamientos.

Llevamos muy pocos meses de 2014 y quizás sea algo prematuro, pero, ¿manejan algún tipo de previsiones para el presente ejercicio?

Desgraciadamente, todavía no se percibe ningún dato que permita aventurar un cambio en la situación actual a corto plazo, si bien las previsiones de mejora en la situación económica de las administraciones públicas permite aventurar un incremento  de la actividad de cara al 2015.

En el apartado de Edificación, también en mínimos en este momento, la reactivación del mercado financiero puede posibilitar el incremento de actuaciones promotoras en Bizkaia para dar respuesta a la demanda que ha estado tan retraída durante estos últimos años.

Ahora que parece que se empieza a hablar de una recuperación real de la economía, al menos en algunos sectores, ¿se nota de alguna manera en la construcción?

Sin duda lo acabaremos notando, pero con mayor lentitud que en otros sectores. Fuimos los primeros en sufrir el embate de la crisis y posiblemente seamos los últimos en percibir los aires de la recuperación económica.

Según datos de Ascobi, desde que comenzó la crisis en 2007, se ha destruido prácticamente la mitad del empleo que entonces existía en la construcción. ¿Cuántas empresas han desaparecido?

Una de cada cuatro empresas. Un 25% del tejido empresarial ha desaparecido y el restante 75% está en una situación de gran debilidad. Una empresa es como un árbol, necesita mucho tiempo y esfuerzo para crecer y desarrollarse pero puede ser destruida, talada, con suma facilidad. Toda esa parte del bosque empresarial que ha desaparecido no podrá dar sus frutos (empleo y riqueza) cuando se produzca una mejora de la situación general. Esa es una parte de esta crisis que trasladaremos a la próxima generación.

Entonces, en caso de reactivación de la economía, ¿dispondrá el sector de la capacidad para retomar proyectos de envergadura similares a los de tiempos pasados?

Espero que la destrucción producida hasta ahora no se incremente en exceso, en ese caso, pienso que todavía tenemos la masa crítica suficiente de empresas vizcaínas capacitadas para abordar proyectos de envergadura.

¿Tienen constancia de si se están produciendo licitaciones excesivamente a la baja motivadas por la crisis? ¿Qué repercusiones pueden tener en el futuro para la actividad del sector?

El mercado de la licitación pública es tremendamente abierto y competitivo y, en este momento donde escasea el trabajo, los precios están cayendo hasta límites preocupantes. La adjudicación de obra en estas condiciones posibilita a la empresa adjudicataria mejorar su cartera de trabajo a corto plazo pero, posiblemente suponga un grave quebranto en su cuenta de resultados a medio plazo. Las administraciones públicas contratantes se están aprovechando de este desesperado estado de necesidad de las empresas por tener trabajo, para obtener a corto plazo suculentas bajas en los costes de las obras públicas que, incluso, llegan a vender como resultado de su eficacia en la gestión.

Esta eficaz gestión de los precios de la obra pública propiciará a medio plazo la destrucción del tejido empresarial local, que es el que paga sus impuestos aquí, crea empleo y riqueza aquí y, en consecuencia, acabará mermando los recursos públicos disponibles para esas mismas administraciones públicas. Todo un sinsentido. Pienso que, sin cercenar la libre concurrencia y la primacía y valoración del mejor precio, se deberían establecer límites en la puntuación de las bajas exageradas que proponen realizar las obras muy por debajo de los costes reales de ejecución que tan bien conocen las administraciones contratantes.

Se habla también de que las entidades financieras están comenzando a abrir el grifo del crédito, aunque parece que no se termina de trasladar a la promoción de vivienda nueva. Teniendo en cuenta que en Euskadi no existe un stock importante de viviendas vacías, ¿esperan que cambie esta situación?

Como he dicho antes, la normalización del mercado financiero con la apertura de ese grifo del crédito, tanto para el promotor como para los clientes finalistas de vivienda, debe propiciar un impulso en la producción de vivienda nueva en Bizkaia y en Euskadi.

Las condiciones de partida de nuestro mercado, con bajo stock de vivienda nueva sin vender, baja producción en el periodo pre-crisis, y una demanda importante de vivienda para primera residencia, son inmejorables para que se dé esa reactivación de la actividad. Solo el aspecto normativo vasco, tan restrictivo y poco adaptado a la realidad actual, podría frustrar o limitar la fuerza de esa reactivación.

¿Es la falta de financiación el principal problema del sector?

La financiación es la sangre que lleva los alimentos y engrasa el conjunto de la economía. Sin financiación la economía se ralentiza y hasta se detiene. Todos los sectores necesitan de financiación pero el sector inmobiliario sobre manera.

Un efecto perverso de esta crisis ha sido que, al considerar a la actividad constructora en general, con gran ligereza por cierto, una de las responsables de la misma, se le ha cerrado específicamente el acceso a la financiación privada e incluso a los programas de ayudas públicas a la financiación, líneas de avales, etc.

Según el Informe Ascobi, el precio de la vivienda usada continúa en descenso, mientras que el de la nueva experimenta un ligero repunte. ¿Hemos llegado al final de la corrección de precios o todavía hay margen para su ajuste?

La vivienda nueva ha tenido una corrección en el precio medio de un 25%, desde máximos de 2007, y la vivienda usada de un 33%. Es difícil aventurar si habrá una mayor corrección. Todo parece indicar que, con el cambio paulatino del escenario actual, se debería producir una estabilización de los precios en los niveles actuales.

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