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By 3 marzo, 2014 Leer más →

“Los dragados o la eliminación de la vegetación de los ríos son contraproducentes para evitar inundaciones”

¿Qué nivel de inversión tienen previsto para este año 2014 la Agencia Vasca del Agua y cuáles son las principales actuaciones que piensan acometer?

El presupuesto para 2014 recoge 20 millones de euros entre obra propia y subvenciones para inversión en obras de ordenación, de encauzamiento o defensa contra inundaciones. La cartera de las obras en curso y a acometer en el futuro más reciente es amplia. Si hubiéramos de destacar las principales actuaciones, habríamos de señalar las siguientes.

Por un lado, en Bizkaia, las obras de encauzamiento del río Nervión-Ibaizabal en el tramo Basauri-Galdakao y Urbi-Bengoetxe, así como las actuaciones para la mejora hidráulica del río Gobela en Getxo (Errekagane). Por otro lado, en Gipuzkoa, las obras a acometer en el Urumea son las más destacadas, con especial mención a las inminentes  mejoras hidráulica del río a su paso por Martutene o a la sustitución del puente de Karabel en Hernani, en curso. Por último, cabe destacar las obras de mejora hidráulica en curso tanto en los ríos del Sur de Vitoria-Gasteiz como las actuaciones a acometer en el Zadorra al norte de la ciudad.

¿Cómo podríamos calificar de la actual situación medioambiental de los ríos vascos?

El programa de seguimiento del estado ecológico de las aguas de Euskadi de URA recoge los datos partir de los cuales podemos determinar su evolución en el tiempo. La información obtenida hasta la fecha trazan una mejora y reflejan el resultado del esfuerzo planificador e inversor de las instituciones y la ciudadanía para recoger y tratar cada vez mejor las aguas residuales.

Es decir, aunque no podemos levantar las campanas al vuelo, la situación medioambiental de nuestros ríos ha mejorado en los últimos años respecto a la situación de partida, digamos, en los años 80, en la mayoría de las cuencas. Y, en los años venideros, es previsible que se vayan obteniendo progresivamente mejores resultados, debido a la implantación de las nuevas medidas de saneamiento ya ejecutadas o las que se están llevando a cabo.

Las malas condiciones climatológicas que venimos soportando este invierno han puesto en alerta a las localidades cercanas a zonas inundables. ¿Es en estos momentos cuando más patente se hace la necesidad de mantener los cauces de nuestros ríos?

Ante todo debemos aclarar que las inundaciones son fenómenos naturales recurrentes que no son evitables. Han existido, existen y existirán y hemos de convivir con ello. URA planifica durante todo el año unas políticas de gestión de la inundabilidad basadas en la combinación de medidas no estructurales (ordenación de usos en función del grado de Inundabilidad, sistemas de información hidrológica y de alerta temprana, medidas de protección civil, etc.) y medidas estructurales en zonas urbanas consolidadas sometidas a riesgo. En ambas líneas están en marcha importantes trabajos en los tres territorios de Euskadi.

Estas medidas no son tan rápidas como lo son ciertas supuestas soluciones “fáciles”. Por muy demandadas que estén, los dragados o la eliminación de la vegetación de ribera no son solución, son contraproducentes para lo que pretenden. Es más necesario que nunca que nos ajustemos a lo que la hidráulica, el medio ambiente y la ordenación del territorio nos dicten. Comprendemos la preocupación que estos episodios producen en la ciudadanía y su necesidad de soluciones rápidas. Pero no nos podemos permitir falsas soluciones para generar una poco fundada sensación de seguridad. Y es que el mantenimiento de cauces no podrá nunca contener las aguas altas en el cauce de las aguas bajas u ordinarias.

La colonización de las zonas de inundación natural de los ríos por parte del ser humano, ¿es la principal causa de que hoy en día existan tantos problemas con las crecidas de los cauces fluviales?

Sin duda. Un ejemplo. En cumplimiento de la  Directiva Europea del año 2007 sobre evaluación y gestión del riesgo de inundación, URA, junto con otras Administraciones, llevó a cabo la llamada Evaluación Preliminar del Riesgo de Inundación o “EPRI”. Esta evaluación determinó cuáles son los territorios en los que hay mayor probabilidad de que ocurran la inundación y cuáles son los que son susceptibles de sufrir  los mayores efectos sobre personas, bienes e infraestructuras. La evaluación constató la vulnerabilidad del territorio de la CAV a las inundaciones al señalar las cien áreas que concentran el mayor riesgo de inundación y que pueden acumular los mayores daños.

Esto nos exhorta a incidir en la prevención y no ocupar más territorio a los ríos. Hemos de asumir que las afecciones de las crecidas básicamente se producen porque hemos ocupado y consolidado usos en las márgenes fluviales donde el río recurrentemente ha de expandirse.

Afortunadamente la tendencia ha cambiado y se está construyendo de otra manera ya desde hace años. Las administraciones, en todos sus niveles, son ya conscientes de que en el pasado no se han hecho las cosas bien y, en consecuencia, tenemos ahora un pasivo, una herencia histórica que tenemos que atajar y que, para ello, de ninguna manera podemos permitir que aumente. Desde hace años se aplican criterios de usos del suelo en función de la inundabilidad tanto en el régimen de autorizaciones que otorga URA como en sus informes, que son vinculantes, en los documentos de planeamiento y ordenación del territorio. Se aplican desde hace años y, además, han sido también incorporados a la normativa del plan hidrológico de la demarcación hidrográfica del Cantábrico Oriental, dándoles aún más fuerza.

Eliminar todas estas construcciones en zonas inundables es probable que no sea la solución más factible. ¿Qué propuestas se pueden introducir para paliar de alguna manera el problema?

Una vez de que hemos consolidado usos sensibles como viviendas, empresas o carreteras en zonas inundables, es necesario proteger estos entornos urbanos consolidados ante las crecidas Una razón adicional para incidir en la prevención y no ocupación de zonas inundables: evitar nuevas costosas obras de defensa ante las crecidas. Costosas económicamente y medioambientalmente.

Esta defensa ante inundaciones tratará de, en la medida de lo posible, dar espacios para la expansión del río sin riesgo como en el Zadorra a su paso por Gamarra. No obstante, cuando no hay más alternativa, como en Getxo-Gobela, Nerbioi e Ibaizabal en Basauri o Martutene en Donostia, es necesario efectuar una obra de defensa (encauzamientos, derivaciones, etc.).

Al mismo tiempo, hemos de mejorar constantemente (recordemos que no hay riesgo cero ante las crecidas fluviales) tanto la predicción hidrometeorológica, es decir, anticipar cómo se comportará una cuenca a la luz de las precipitaciones esperadas, como los sistemas de alerta temprana a la población en las zonas más vulnerables. No hay otro antídoto ante las inundaciones.

¿Cómo avanzan los trabajos de acondicionamiento hidráulico y recuperación ambiental del río Gobelas a su paso por Getxo?

Finalizadas la ejecución de las pantallas del nuevo cauce del Río Gobela en el tramo comprendido entre el Aliviadero de Cristóbal Valdes y el puente de acceso a la Estación Metro Gobela, URA inicia la nueva urbanización del paseo peatonal de la margen izquierda de este tramo frente al Polideportivo de Romo, que se desarrollará durante los próximos meses. En esta fase de Errekagane hasta la fecha URA ha invertido 4,3 millones de euros en la ejecución del acondicionamiento hidráulico y recuperación ambiental del Río Gobela en Getxo, en el Tramo Errekagane (Aliviadero Cristóbal Valdés-La Avanzada).

Recientemente se expuso ante la Comisión de Inundaciones de Getxo que la tramitación administrativa del proyecto -denominada Fase IV del “Proyecto de acondicionamiento hidráulico y recuperación ambiental del río Gobela en Getxo”- se llevará a cabo a lo largo de 2014 y que la licitación del proyecto se realizará el último trimestre de 2014, lo que permitirá que las obras den comienzo el primer trimestre de 2015. Se estima que el período de ejecución de la actuación en Fadura será de 12 meses, para lo cual se dispondrá de un presupuesto 4,1 millones de euros.

El Urumea es otro cauce que ha provocado graves problemas en las localidades que atraviesa, especialmente en Donostia y en concreto en el barrio de Martutene. ¿Qué actuaciones se han llevado ya a cabo y cuáles están previstas para prevenir los riesgos de inundabilidad?

Yo destacaría dos actuaciones. Por un lado, el proyecto de mejora hidráulica en Martutene, ya sometido a información pública y crucial tanto para el entorno inmediato con el ensanchamiento del cauce y remoción de obstáculos al libre fluir de las aguas a lo largo de 1.370 metros, como para aguas arriba, puesto que reducirá la lámina de agua hasta las avenidas más intensas. Por otro lado, la Agencia trabaja asimismo en la sustitución del puente de Karabel.

No obstante no son los únicos. He de señalar que en el Urumea,  URA trabaja codo con codo con otras instituciones y entidades en la prevención de las inundaciones. En este sentido, las instituciones se dan cita en una comisión interinstitucional creada tras las crecidas de noviembre de 2011. Su objetivo es el de coordinar, colaborar e impulsar las acciones necesarias de cara a la prevención de inundaciones que sufren recurrentemente los municipios de Donostia-San Sebastián, Astigarraga y Hernani por las crecidas del río Urumea. En ella se revisan periódicamente la situación de los trabajos que corresponde a cada institución,  se coordinan esfuerzos y se facilita la remoción de obstáculos procedimentales que agilicen los trabajos.

En Álava preocupan las inundaciones periódicas que sufren con la apertura de los embalses del Zadorra.

Los embalses del Zadorra no generan la inundación. Es más, su capacidad de laminar o contener las avenidas es crucial para conseguir que la lámina de agua en episodios de aguas altas en Vitoria sea significativamente menor. Y tal y como se observó en el último episodio, los niveles del agua hubieran sido mucho mayores si los embalses no hubieran contenido el volumen de agua que contuvieron.

No nos despistemos. Las afecciones de las crecidas en Álava, se dan porque hemos consolidado usos sensibles en zonas inundables. Y con la intención de dar solución a la situación, estamos trabajando en distintos puntos, con especial énfasis en Vitoria. Allí estamos trabajando en la Fase II del Proyecto de defensa contra inundaciones del río Zadorra, donde acometemos, junto con el Ayuntamiento de Vitoria y Amvisa, la ampliación de la pasarela de Abetxuko. Una vez finalizada esta ampliación, se acometerá el proyecto de rehabilitación del puente antiguo de Abetxuko, con el objeto de aumentar la capacidad de desagüe que  posibilite el paso de los caudales de las avenidas y el acondicionamiento paisajístico y ambiental mediante plantaciones.

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