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By 7 noviembre, 2013 Leer más →

“Es urgente una modificación de la Ley del Suelo que adecue las reservas para VPO a la demanda real existente”

El último Informe Ascobi advertía de que la obra pública en Euskadi se redujo un 43% en 2012. ¿Cómo están haciendo frente las empresas vascas de la construcción a esta situación tan preocupante?

La reducción de actividad en obra pública viene precedido de un descenso, también drástico, en edificación. Ante este descenso generalizado de actividad, las empresas proceden a adelgazar internamente, ajustando sus estructuras de medios y costes, y a buscar nuevas alternativas o nichos de actividad, ya sea aquí o fuera. Para esto último, es necesario disponer de un tamaño y recursos que, desgraciadamente, no están al alcance de muchas empresas del sector.

El descenso de la inversión pública es más notorio si cabe si lo comparamos con los datos de 2007, fecha de inicio de la actual crisis, cuando se licitaron 2.000 millones de euros. Un descenso de cerca del 75%. ¿Cuándo tocaremos fondo?

Es difícil aventurar pronósticos en el contexto actual. El presente año 2013 tiene visos de finalizar con datos peores que el anterior. La mayor disponibilidad de recursos de las entidades públicas para el ejercicio 2014, si se orienta hacia la inversión,  puede suponer una cierta recuperación de la actividad constructora.

Efectivamente, los pronósticos en esta crisis hace tiempo que dejaron de ser fiables, pero, ¿cuándo confían en que realmente se produzca una recuperación del sector de la construcción en Euskadi?

La crisis ha golpeado con gran dureza al sector. El deterioro del tejido empresarial ha sido enorme y en este momento muchas empresas atraviesan graves dificultades y tienen su supervivencia cuestionada. Si no se produce una rápida reactivación el deterioro puede ser irrecuperable.

Cuando se perciba, con mayor nitidez, un inicio de la recuperación económica con un incremento del consumo, incremento de recursos públicos para la inversión y normalización de los canales de financiación podremos estar al comienzo de la recuperación también de nuestro sector.

El Gobierno central no se cansa de repetir de que nos encontramos en la senda de la recuperación económica. Sin embargo, no cesa de descender la inversión pública, especialmente en infraestructuras. ¿Cómo está afectando a las empresas vascas la ralentización o incluso paralización de obras tan importantes como la línea ferroviaria de alta velocidad?

Las grandes obras de infraestructuras tienen su peso en el conjunto de actividad del sector y una gran visibilidad pública. Pero la mayoría de las empresas del sector, que son PYMES, viven de obras de menor entidad promovidas por entidades locales. Este mercado también se ha reducido a la mínima expresión. Por no hablar de la iniciativa privada en materia de edificación que se encuentra en mínimos históricos.

Respecto al descenso de la edificación, a pesar de que en Euskadi no existe un stock de vivienda nueva vacía sin vender como en otros lugares del Estado. ¿Confían en que cuando las entidades financieras vuelvan a abrir el grifo de la financiación se recuperen los niveles de antes de la crisis?

En nuestro territorio, antes del periodo actual de crisis, la producción de vivienda se encontraba en cifras más homologables con el centro de Europa que con el resto del Estado. De ahí que no tengamos un excedente de vivienda nueva sin vender significativo y que pudiera condicionar una futura reactivación de la producción de vivienda.

Aparte de la falta de financiación, ¿son la alta morosidad y el alargamiento en los plazos de pago los otros grandes problemas para las empresas del sector?

El gran problema de las empresas de nuestro sector es la falta de actividad, de trabajo. El resto condiciona y dificulta sobremanera su desempeño, pero la falta de trabajo las destruye.

Las licitaciones excesivamente a la baja que se pueden producir motivadas por la crisis, ¿qué repercusiones pueden tener en el futuro para la actividad del sector?

Efectivamente las licitaciones a la baja en cuantías exageradas son consecuencia de la ley del ‘sálvese quien pueda’ de la crisis. El presente de bajas temerarias en la licitación provocará un futuro de graves quebrantos en las cuentas de resultados de las empresas adjudicatarias.

Las administraciones públicas tienen una evidente responsabilidad al permitir este estado de cosas, pero se encuentran cómodas aprovechándose económicamente de la crisis del sector para paliar, en cierta medida, su propia crisis de recursos.

Creemos que todo tiene un límite razonable y no se deberían permitir y puntuar las bajas elevadas en la licitación pública.

¿Está afectando de alguna manera la crisis a los medios que las empresas dedican a la prevención de riesgos laborales?

Creo que durante estos últimos años ha mejorado nítidamente la sensibilización del sector en relación a la prevención de riesgos laborales y a su integración dentro de la actividad productiva de la obra. Así lo refleja el seguimiento que realizamos con nuestro programa de visitas a obras. La prevención sale a cuenta, tanto social como económicamente, a las empresas, y por tanto la crisis debe ser un acicate más para que las empresas redoblen esfuerzos en la buena dirección.

La reforma de la actual Ley del Suelo vasca es una demanda constante por parte de Ascobi. ¿Qué puntos creen que deberían corregirse?

La actual ley se elaboró y se aprobó antes de la crisis, en un escenario diametralmente distinto al actual. Y además recogía planteamientos y esquemas ineficaces que condicionaban negativamente el desarrollo de la actividad promotora en nuestro territorio, como es el caso de los porcentajes de reserva de suelo para vivienda protegida.

Creemos conveniente y urgente una modificación legislativa que adecue las reservas de suelo a la demanda real existente y no condicione y perjudique la producción de vivienda libre. Debe simplificarse el modelo de tramitación y gestión urbanística. Reducirse las cargas urbanísticas soportadas a sus justos términos, y, coyunturalmente, permitir el incremento de edificabilidad para dar viabilidad económica a las futuras promociones.

¿Existen conversaciones con el Gobierno vasco para su modificación? ¿Han detectado si existe voluntad política para introducir cambios en esta Ley?

Hemos trasladado reiteradamente al Gobierno Vasco, a éste y a los anteriores, las demandas del sector al respecto. La gravedad de la situación requiere de medidas urgentes y excepcionales, aunque tengan carácter transitorio, para hacer factible el desarrollo de diferentes ámbitos urbanísticos que atiendan la demanda de vivienda de nuestra sociedad.

La construcción es uno de los sectores que peor lo está pasando en esta crisis. ¿Qué receptividad están teniendo de la Administración Pública en cuanto a sus peticiones?

Pienso que la importancia y el peso específico de nuestro sector en el conjunto de la economía de nuestro país es muy superior a la consideración que tiene de los estamentos y poderes públicos que la representan. Carecemos de interlocutores claros y únicos en la administración.

La construcción, tanto de vivienda como de obra pública, es un potente tractor de riqueza para nuestra sociedad, por su capacidad de creación de empleo en su entorno más próximo. Si queremos salir de la crisis necesitamos que, además de otros sectores, la construcción salga adelante.

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