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By 4 julio, 2012 Leer más →

“Industria debe recuperar unas competencias que ahora son de las distribuidoras, cuyo interés es vender”

Afonvi denunció hace unos meses el alto número de empresas, más de 700, que han detectado trabajando de manera ilegal en Bizkaia. ¿Cuál es la situación actual?

Es todavía peor, porque son aún más las empresas que hacen trabajos ilegales. Es un tema muy preocupante. Tanto, que hace poco las asociaciones de diversos gremios en Andalucía, que en total suman cerca de 22.000 empresas, amenazaron a la Administración con darse de baja para competir en igualdad de condiciones con los ilegales si no actuaba antes del verano.

En Bizkaia hemos detectado que de las 1.500 empresas que están dadas de alta en Hacienda como instaladores de fontanería, resulta que luego solo la mitad hacen lo propio en el registro de Industria. Es este registro en Industria el que garantiza que las empresas cuenten con la cualificación necesaria y el obligatorio seguro de responsabilidad civil.

Y la Administración en estos casos, ¿no actúa de oficio?

Para la Administración, lo que no está en sus registros, no existe. No cuenta con la reglamentación que les permita actuar de oficio contra estas empresas. Lo que sí está haciendo es someter a auditorías a las empresas que desde 2010 presentaron declaración responsable con la entrada de la Ley Omnibus. Lo cual está muy bien, pero no se hace nada contra los que ni siquiera se han dado de alta.

Entonces, ¿cómo se puede actuar en esta materia?

Hemos constituido un grupo de trabajo junto al Gobierno vasco para buscar alternativas que permitan regular el mercado. Como, por ejemplo, que las instalaciones de gas, calefacción, etc., se tramiten ante la delegación provincial correspondiente. Hasta ahora, las pequeñas instalaciones en viviendas solo hay que justificarlas ante las compañías distribuidoras, no ante la Administración. Queremos que Industria recupere unas competencias que en 1994 atribuyó a Naturgas, porque entonces era una empresa participada por el Gobierno vasco. Ahora mismo, la Administración no tiene el control del mercado, lo tienen las distribuidoras, cuyo mayor interés es vender, dejando de lado en algunos casos la calidad de las instalaciones.

Estas empresas irregulares precisan de la colaboración de otras empresas legales para firmar los proyectos. ¿Por qué se prestan a ello las empresas legales?

Evidentemente, por el dinero. Todos sabemos que existen este tipo de empresas, pero es muy difícil demostrarlo. Aparte de que no está muy claro en ningún reglamento que se les prohíba firmar proyectos que no han desarrollado. Lo que pedimos es que, en lugar de auditar papeles, se auditen las instalaciones. Si eres un autónomo y realizas al mes cuarenta instalaciones, tienes toda la pinta de ser un ‘firmón’. Si se le hace una auditoría de papeles, seguro que tiene todo en regla, pero si se inspeccionan aleatoriamente las instalaciones que afirma haber hecho, posiblemente nos encontraremos con sorpresas. También habría que aumentar las sanciones en estos casos. Recientemente, en Sevilla se ha condenado a pagar 600 euros a una persona que firmó una instalación sin haberla siquiera visto. La conclusión es que ser pirata sale rentable.

¿Cómo afecta al cliente final esta actividad irregular?

El usuario final es el gran perjudicado. Aparte de que la instalación no esté bien resuelta, los clientes pueden llegar a encontrarse en situaciones verdaderamente delicadas. Una comunidad de vecinos que contrate a una empresa que carezca de seguro, si por desgracia le ocurre algo a un trabajador, es la propia comunidad la responsable de indemnizarle.

Y a las empresas legales, ¿qué les supone esta competencia desleal?

Cada vez les supone más difícil salir adelante. Hay mucha gente que está trabajando por debajo de coste, lo que obliga al resto del sector a adecuarse a esta situación. Al cliente lo único que le interesa es el presupuesto que le presentes. Además, si a esto le añadimos que son muchas las empresas que vienen de provincias limítrofes, que tampoco se dan de alta en Industria, el mercado acaba reventando.

Cómo está afectando la crisis a su sector. ¿Están desapareciendo muchas empresas?

La situación es muy delicada. Hay empresas históricas que están cerrando. El relevo generacional en nuestro sector es un tanto complicado. Hay autónomos que con 60 años se están retirando, renunciando a cobrar ninguna pensión hasta que se jubilen oficialmente.

¿Existe interés entre los jóvenes por la salida profesional que esta actividad ofrece?

Sí. Además es necesaria la incorporación de gente con una mentalidad más empresarial. Hoy en día hay que saber venderse, el trabajo ya no va a llamar a tu puerta, como venía sucediendo hasta que empezó la crisis. Y esa es una faceta que hemos descuidado. Tradicionalmente, hemos sido buenos profesionales, buenos instaladores, pero hemos descuidado la gestión.

De la tradicional fontanería, la Asociación ha pasado a acoger empresas de climatización, protección contra incendios, etc. ¿Se trata este de un sector que no deja de evolucionar?

Efectivamente. Y en esto tiene mucho que decir la gente joven, que está apostando por las nuevas tecnologías, como la domótica o la aerotermia. Algo a lo que el sector más tradicional se resiste a adaptarse. La base de nuestra asociación es la fontanería, cuando se comenzó con la gasificación de Bilbao, había que dar respuesta, y se potenció la formación de instaladores de gas y de calefacción. Esto generó que muchos oficiales de primera se hicieran autónomos e incluso contrataran trabajadores. De ahí que el perfil típico sea el de instalador.

Las PYMEs son tradicionalmente muy individualistas. ¿Sería necesaria una mayor asociación gremial para hacer valer los intereses de las pequeñas empresas?

Creo que las asociaciones deberíamos hacer autocrítica. Si no hemos conseguido aglutinar a las empresas es o porque no hemos vendido bien o dado un valor añadido a la labor que desempeñamos, o porque no hemos sabido ofrecer lo que las empresas demandan.

¿Qué futuro le espera al gremio?

En unos pocos años el sector se va a reducir a la mitad. Hemos pasado de que te compren a tener que vender, y eso obliga a gestionarte mejor. Cuando salgamos de esta crisis, el modelo de empresa que quede será mayor y más eficiente, con una mejor formación en materia de gestión. Y creo que será algo aplicable al resto del sector de la construcción.

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