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By 5 junio, 2012 Leer más →

“La seguridad y la salud en el trabajo es un factor clave para la recuperación económica europea”

Cada año se registran 6,9 millones de accidentes laborales en la Unión Europea, con un coste de 490.000 millones de euros. ¿Son conscientes las empresas de que invertir en prevención sale rentable?

Para las pequeñas empresas en particular, los accidentes pueden tener un impacto financiero importante. Algunos de estos costes, tales como jornadas de trabajo perdidas o la pérdida de ingresos, son evidentes y se pueden expresar fácilmente en términos monetarios. Sin embargo, muchas de las consecuencias económicas de los accidentes están ocultas en alguna medida, o no se pueden cuantificar fácilmente.

Pero los estudios han demostrado claramente que una gestión eficiente e integrada de la seguridad y la salud está estrechamente vinculada a la excelencia empresarial y la rentabilidad. Los trabajadores sanos son más productivos y pueden producir con una calidad superior. Menos accidentes de trabajo y enfermedades suponen menos absentismo y por lo tanto, menores costes y menos interrupciones de los procesos de producción; los equipos y un ambiente de trabajo optimizados y muy bien mantenidos permiten una mayor productividad, mejor calidad y menos riesgos laborales; etc. Las empresas deben ser conscientes de que una gestión adecuada de la seguridad y salud conlleva beneficios adicionales.

¿Considera que la seguridad y la salud en el trabajo es un factor clave para la recuperación económica?

Estoy convencida de que la seguridad y la salud en el trabajo es un factor clave para la recuperación económica no sólo de este país, sino de toda la Unión Europea. En los tiempos de crisis que corren, y aunque haya algunas voces que dicen lo contrario, invertir en prevención de riesgos laborales es más que nunca la mejor respuesta para mejorar la competitividad, la productividad, la sostenibilidad y el crecimiento económico de las empresas europeas.

La prevención de riesgos laborales continúa siendo un asunto ético, por encima de todo, para reducir el sufrimiento humano que conllevan los accidentes y los problemas de salud, pero en tiempos de crisis, cuando hay que priorizar recursos, es cuando más que nunca tenemos que demostrar la rentabilidad de la inversión en prevención de riesgos laborales.

Se habla mucho sobre la carga administrativa de la seguridad y salud en el trabajo para las empresas, pero ¿qué pasa con la carga económica de una deficiente seguridad y salud, tanto a nivel de empresa como a nivel macroeconómico? ¿Y la carga para la salud de las enfermedades y lesiones del trabajo? Es evidente de ha habido reducciones significativas en las cifras de accidentes, pero la salud sigue siendo el mayor problema. Precisamente la Agencia va a iniciar un proyecto de revisión en Europa de metodologías de cálculo del coste de la falta de prevención de riesgos laborales.

Desgraciadamente, los accidentes mortales o muy graves acaparan la atención de los medios, pero quizás no se presta tanta atención a las enfermedades profesionales, que constituyen una de las principales causas de baja laboral. ¿Se debe trabajar más en este sentido?

La realidad laboral en la Unión Europea nos habla de una reducción de los accidentes de trabajo en los últimos años. Esto es gracias no sólo al efecto de la crisis económica en los sectores tradicionalmente de mayor siniestralidad, como puede ser la construcción, sino también a la terciarización del empleo que mueve trabajadores del sector industrial al sector servicios y a una mejor gestión preventiva en las empresas. En contraposición, las enfermedades relacionadas con el trabajo van en aumento.

La “salud” en su concepto más amplio está desbancando a la “seguridad” e intenta posicionarse en el centro de la prevención de riesgos laborales, de manera que más que hablar de “prevención” hablamos ya de “promoción de la salud”. Se espera que el trabajo no sea causa de enfermedad, sino que sea además motor de salud y que contribuya positivamente al bienestar general de los trabajadores, fuera y dentro del ámbito laboral. Es un objetivo muy ambicioso, pero hacia el que ya estamos caminando, sin duda.

¿Se pueden establecer comparaciones entre Euskadi y España frente a Europa en cuanto a prevención de riesgos laborales?

En la Unión Europea, hay diferencias entre estados miembros; diferentes culturas y tradiciones de prevención de riesgos pueden explicar algunas de esas diferencias entre países. Pero creo que sobre todo hay problemas comunes que se repiten en toda Europa y la Agencia trata de facilitar soluciones y herramientas comunes e intercambiar buenas prácticas, que puedan ser útiles para todos los países.

Nuestros proyectos, como la propia campaña Trabajos Saludables, nos demuestran una y otra vez que todos los países necesitan algún tipo de apoyo y que todos aprenden de todos. En general, yo diría que hay más diferencias entre empresas que entre países. Hay buenos y no tan buenos ejemplos en todos los estados miembros. Las empresas que lo hacen bien, sea en un país del norte, sur, este u oeste, son empresas que integran la gestión de los riesgos labores en la gestión general de sus negocios, que involucran a los trabajadores y sus representantes desde la evaluación de riesgos laborales hasta los planes de prevención.

¿Sería necesario un mayor endurecimiento de la legislación en materia de salud laboral, con sanciones más graves para los que incumplen las medidas de prevención?

En general, las acciones aisladas no son suficientes para resolver ningún problema, sobre todo un asunto complejo como la seguridad y la salud laboral. Necesitamos un conjunto complementario de medidas. La legislación en la UE está bien desarrollada. Existen muchas directivas y recomendaciones que cubren una gama muy amplia de riesgos laborales. Pero aun así, la aplicación y ejecución continúa siendo problemática a veces.

Tal vez la simplificación de la legislación ayudaría a las empresas, sobre todo a las pymes, a aplicar las normas. Directrices sobre la forma de comprender y aplicar mejor las normas son necesarias para hacer la aplicación una realidad. Pero hace falta algo más que legislación o penalización. No olvidemos que el “palo” puede funcionar, pero muchas veces es más efectiva la “zanahoria”.

Por ejemplo, se debate la utilidad de los incentivos económicos, como una herramienta efectiva. La colaboración (la negociación entre las partes) es también esencial, ya que está demostrado que sólo cuando los agentes sociales están de acuerdo en acciones comunes, las mejoras son una realidad. Y, por supuesto, la cultura de prevención sigue siendo la clave. Las mejoras en seguridad y salud laboral en los últimos años son evidentes, pero la integración de la seguridad y salud en la educación y otras áreas políticas (de salud, tráfico, empleo, medio ambiente, etc.) tiene que ser continuamente reforzada.

¿Por qué las empresas del sector de la construcción tienen tan mala imagen en cuanto a seguridad laboral?

El sector de la construcción tiene, particularmente en lo que se refiere a la seguridad y salud laboral, una imagen controvertida. Claramente, una de las razones es que se trata de un sector en el que existen muchos riesgos. Y ello plantea un desafío constante. No obstante, las empresas constructoras que han adoptado estrategias de cero accidentes (o similares) han mejorado su imagen de forma radical. Creo que los clientes estarían dispuestos a pagar más en el caso de que la empresa constructora siguiera las mejoras prácticas, tanto en términos de seguridad y salud como de calidad. El Gobierno y otros clientes públicos podrían dar ejemplo estableciendo la seguridad y salud como parte esencial de los procesos de licitación. Esta práctica ya se lleva a cabo en algunos países.

¿Cómo está afectando la crisis económica a la prevención de riesgos laborales en el sector?

No sabemos todavía cuál será el impacto de la crisis sobre el sector y sobre la seguridad y la salud laboral en general. Vemos empresas inteligentes que ven la importancia de la “capacidad de trabajo” para el futuro como uno de los factores más influyentes en la economía de la UE. Otras, sin embargo, se niegan a invertir en recursos humanos y en prevención de riesgos laborales. Creo que a largo plazo, estos serán los perdedores de la crisis. Van a perder su reputación como empleadores y también sufrirán por tener más empleados enfermos y/o incapacitados para siempre. La responsabilidad social corporativa es uno de los principales impulsores clave cuando se trata con los clientes.

La construcción ocupa a un alto porcentaje de mano de obra inmigrante. ¿Son los más expuestos a sufrir un accidente laboral?

La situación de los trabajadores inmigrantes es motivo de preocupación en toda Europa. Están a menudo sobre-representadas en puestos de trabajo de riesgo y en sectores de ‘alto riesgo’ como construcción, agricultura y horticultura, transporte o el sector alimentario. Su trabajo se caracteriza a menudo por la incertidumbre, malas condiciones de trabajo y bajos salarios. Suelen trabajar muchas horas extraordinarias y/o su estado de salud es deficiente, por lo que se encuentran más expuestos a sufrir lesiones y enfermedades laborales. Algunos de ellos declaran además ser víctimas de acoso con mayor frecuencia que sus compañeros nativos.

Y esta es la razón por la que la Agencia está haciendo un esfuerzo para incluir la inmigración como un tema transversal en todos los demás proyectos de recolección y análisis de información. Es preciso, también, incrementar la adopción de buenas prácticas con el fin de garantizar que los empresarios, los delegados de prevención y otros interesados puedan encontrar soluciones prácticas, a fin de evitar que los trabajadores inmigrantes sufran lesiones.

Hablar de siniestralidad cero, ¿es hablar de una utopía?

Yo creo que todavía tenemos que tener la visión, el horizonte de los cero accidentes. La práctica ha demostrado, en muchos casos, que los proyectos y programas dentro de las empresas destinadas a reducir los accidentes a cero, son un gran éxito. Incluso si no se alcanza el objetivo último, se puede aun así constatar una inmensa disminución en el número de accidentes. Un fuerte estímulo ayuda a alcanzar las metas que parecen muy lejos, pero son viables si se hace un gran esfuerzo.

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